lunes, 15 de marzo de 2010

OPINION


ESCUCHEMOS A LA GENTE

Según encuestas realizadas a inicios de este año, a los Latinoamericanos les preocupa la desocupación, en un 21 %; la inseguridad, en un 19%.
Si se toman en cuenta varios problemas destacados por la ciudadanía latinoamericana, el desempleo, la pobreza, la economía y la inflación suman el cincuenta por ciento (50 %) de los problemas a resolver por los diferentes mandatarios de cada país.
Los problemas económicos son para la mayoría el problema central. Es entendible, cuando a consecuencia a la crisis generada en Wall Street las exportaciones cayeron un 24 % en el año 2009.
También les inquieta profundamente la desigualdad que existe en el continente, ya que el 79 % considera que la riqueza está injustamente distribuida.
Con respecto a la discriminación, piensan que el 44 % de las personas son discriminadas en Latinoamérica por alguna razón.
Los latinoamericanos creen en el voto y en las alternativas. Sólo el 14 % piensa que “no es posible influir para que las cosas cambien”. El 64 %, en cambio, sostiene que el voto puede incidir en los cambios sociales y económicos de la región.
También han modificado su actitud frente a nuevas formas de expresar las opiniones. El 92 % piensa que las marchas y protestas son normales en una democracia. El 59 % manifiesta que los movimientos sociales son necesarios, mientras que también han revalorizado los mecanismos de participación. El 68 % está de acuerdo con los “Comité de Vigilancia”; y un 60 % con la participación en consultas populares.
Cuando se les ha preguntado en que Instituciones de la sociedad confían más, el 68 % respondió la Iglesia; en segundo lugar con un 56 % siguen las radios.
Para los latinoamericanos, los valores éticos y espirituales son muy importantes, como lo refleja esta jerarquización.
El panorama de conjunto muestra, con diferencias nacionales significativas, una ciudadanía latinoamericana que a pesar de las dificultades económicas agravadas por diferentes crisis, no quiere ninguna involución en la democracia. Respalda una democracia más activa, legitima nuevas maneras de participar y exalta las Instituciones de alto peso moral.

Fuente: Bernardo Kliksberg
Presidente
Red Iberoamericana de Universidades
por la Responsabilidad Social Empresarial (RSE)