sábado, 18 de abril de 2009

CALIDAD de VIDA


Diabetes e Hipertensión


Hablar de Calidad de Vida implica tener en cuenta como vivimos, que sentimos y pensamos cada uno de nosotros.


Todos los días debemos enfrentar situaciones difíciles, el gran desafío es no paralizarnos y tratar de resolverlas.
Esto nos lleva a adoptar una actitud creativa para realizar cambios que nos posibiliten encontrar proyectos de vida que nos proporciones un mejor vivir.
Para producir estos cambios generadores de opciones saludables de vida es importante que cada uno de nosotros seamos promotores de nuestra propia salud; ejerciendo protagonismo en las elecciones de todos los días, junto a nuestras familias, amigos y vecinos.
La diabetes y la hipertensión son enfermedades silenciosas que con el tiempo pueden presentar complicaciones. La importancia de la detección precoz reside en poder evitarlas para disfrutar de una buena “calidad de vida”.

Se dice que la diabetes es una enfermedad que aparece en el organismo sin presentar dolor. Por eso es importante realizar un chequeo periódico, ya que puede detectarse con un simple análisis de sangre u orina.
La diabetes no se cura, pero nuevos avances en su tratamiento permiten que los pacientes accedan a una mejor calidad de vida.
Los síntomas que pueden presentarse son:

*Sed intensa.
*Trastornos en el peso (aumento o pérdida).
*Necesidad de orinar con frecuencia (despertando aún de noche).
*Cansancio general.
*Mala cicatrización de heridas o infecciones.
*Antecedentes de diabetes en familiares directos.

Por eso es importante informarnos para conocer y poder autocuidarnos. Alimentarnos en forma equilibrada, buscar la ayuda de un profesional, realizar actividades físicas regularmente: caminar, hacer ejercicios, practicar algún deporte. Esto nos ayuda a mejorar nuestro humor, activar la circulación sanguínea, disminuir el colesterol, prevenir las apariciones de várices y sobre todas las cosas sentir más pleno nuestro cuerpo.

En la Argentina, casi 7 millones de personas conviven con hipertensión arterial, de los cuales 4 millones se enteran de su enfermedad y el resto recibe un tratamiento adecuado.
Nos percatamos de esta enfermedad con una simple toma de presión.
La presión arterial varía durante el día y según las actividades que realizamos.
Cuando la presión es alta puede afectar órganos vitales y producir:

*Dolor de cabeza.
*Mareos.
*Dificultad momentánea en la visión.
*Latidos fuertes en el corazón.
*Necesidad de levantarse varias veces en la noche a orinar.
*Hinchazón en la cara y en las manos.

Para cuidarnos hay tratamientos especiales que los médicos pueden llevar adelante con un paciente.
En principio hay que disminuir la ingesta de sal, el tabaco y el alcohol. Es bueno un consumo abundante de agua y realizar actividades físicas.

Fuente: Secretaria de Salud Pública.
(Municipalidad de Rosario)