miércoles, 25 de noviembre de 2009

CALIDAD de VIDA


Economía Social


Es hora de revalorizar el rol de la “economía social”.

Integrada por cooperativas, mutuales, empresas familiares o sociales, ferias de precio justo y otras formas afines, este es un potente movimiento mundial.


Las cooperativas tienen 850 millones de asociados y cerca de 3.000 millones de personas en el mundo dependen de ellas.

En la Unión Europea representan el 7,9 % del empleo asalariado y el 25 % de los ciudadanos forma parte de ellas como productores y consumidores.

En España hay 48.000 empresas sociales que produjeron en el año 2008, el 10 % del PBI (Producto Bruto Interno) y representan el 12,4 % del empleo.

Las bases de la economía social como sus objetivos de ayuda mutua e interés público, su carácter participativo y su fuerte inserción local, la convierten en un poderoso instrumento para enfrentar las crisis.

En América Latina, la economía social tiene una importante tradición. Sus empresas generan trabajo entre los desfavorecidos y les proporcionan desde el crédito hasta los servicios eléctricos.

Como por ejemplo la Cooperativa Indígena “Unidos Venceremos” del Estado de Puebla. (México)

En Chile 100.000 entidades benefician a 7 millones de personas.

Marcando caminos, entre otras experiencias, el gobierno de Lula (Brasil) creo la Secretaria de Estado de Economía Solidaria.

Otra experiencia similar, a nivel municipal, es la de la ciudad de Rosario, en la provincia de Santa Fe (Argentina), donde se estableció la Subsecretaria de Economía Social.

Sin embargo, hasta ahora han sido débiles y oscilantes las políticas por apoyarlas. En una América Latina con más de un tercio de su población en situación de pobreza, y con perspectivas alarmantes, urge fortalecer y profundizar la asociación de los seres humanos bajo los valores de la cooperación, solidaridad, y servicios a la comunidad que propone la economía social.


Fuente:

Bernardo Klilsberg

Director del Fondo España

PNUD/ONU