COOPERADORAS ESCOLARESEl trabajo silencioso que todos los días realizan los padres a través de las “Cooperadoras Escolares”; de forma totalmente voluntaria, permite solucionar con fondos propios y algunos del Estado, los problemas en las instituciones educativas estatales del país. Así lo demuestra el Operativo Nacional de Evaluaciones (ONE) que en el año 2000 indicaba que el ochenta y seis por ciento (86%) de las escuelas públicas del país tiene constituida una cooperadora escolar.
Una investigación mucho más reciente, realizada por la Universidad Austral y financiada por la Fundación Avina, refuerza la importancia de estas cooperadoras en el ámbito educativo.
El impacto es positivo en los índices de calidad educativa, entendida esta última como la conservación de los edificios, la disponibilidad de recursos didácticos o el capital humano y social de las escuelas. De todo modos, el efecto de la cooperadora sobre la calidad educativa, es mayor en el ámbito primario que en el secundario.
La cercanía y la integración de los padres están largamente demostradas, son decisivas para mejorar los aprendizajes.
Las cooperadoras tienen dos funciones. La más generalizada es suplir lo que el Estado no hace, apoyando a las escuelas en mejoras de infraestructuras y equipamiento.
La más importante es ser uno de los ejes de la comunidad educativa que, integrada junto a docentes y alumnos, es uno de los pilares para que la escuela pueda realizar su tarea.
Las madres integran generalmente la mayor parte del cuerpo de una cooperadora escolar. Ellas dividen su tiempo entre las tareas hogareñas, el trabajo personal y el realizado en la cooperadora.
Los fondos propios provienen de festivales, actos de fin de año, te canastas, rifas y otros. Todos se consiguen con gran esfuerzo y algunas veces con mucha exigencia.
A pesar de que la cooperadora es un actor solidario muy importante, según el estudio realizado por la Universidad Austral, este tipo de asociación es más importante en las escuelas donde concurren alumnos con necesidades básicas insatisfechas, ya que la cooperadora junto con los docentes están más en los pequeños detalles diarios; como ver el tipo de calzado que utilizan los alumnos (algunos chicos no lo tienen), asegurar que haya papel higiénico en los baños, encargarse de las compras necesarias para el personal de limpieza, ver los desperfectos que hay que solucionar, y estar en los pequeños detalles para mejorar la calidad educativa.
La provincia de Santa Fe tiene el mayor porcentaje de cooperadoras escolares por escuela, en el país.
“Las cooperadoras escolares son fundamentales porque representan el espacio de la sociedad civil en el sistema escolar. Es la puerta de entrada de la comunidad al sistema educativo” – Afirma Carlos March, representante de la Fundación Avina en la Argentina –
Cuando la comunidad se involucra activamente en una cooperadora escolar se benefician los docentes porque cuentan con recursos extras para desarrollar su tarea, los alumnos porque acceden a mejor calidad educativa, y los padres, porque cuentan con un espacio de contención y capacitación.
Fuente:
Teodelina Basavilbaso
(Fundación: La Nación)