Lactancia Materna
La Lactancia Materna es un saludable acto de amor. Aquí les entregamos 10 consejos para aquellas madres que deben amamantar a sus pequeñitos.
(1) Durante el embarazo es importante conversar con el medico que te asiste sobre el estado de tus pezones, formas posibles de parto, sobre tus deseos y temores o dudas que tengas al respecto.
(2) Para preparar, fortalecer y lubricar tus pezones sólo necesitas aire, leche, agua y sol.
(3) Los pezones planos o invertidos no impiden amamantar, el bebé a través de la succión será el mejor formador del pezón.
(4) Al apoyar suavemente el dedo índice por encima de la areola y sostener el pecho con los otros dedos, el pezón se dirige hacia delante o ligeramente hacia abajo, en una correcta posición.
(5) Es fundamental buscar una posición cómoda con la espalda y los brazos bien apoyados y distendidos. Coloca a tu bebé bien pegado y enfrentado a tu cuerpo “panza a panza” para que no tenga la cabecita girada.
(6) Una buena prendida evita grietas, verifica que los labios del bebé estén tomando una gran parte de la areola del pezón. Escucha a tu hijo tragar y ve que no se le hundan las mejillas; son señales fundamentales para saber que el bebé está comiendo.
(7) Podes seguir amamantando si te incorporas a tu trabajo. Dos semanas antes empezá a extraer la leche en la forma que te resulte más fácil y en los momentos de mayor producción, como después de cada mamada de noche o cuando sea conveniente.
(8) La leche extraída en el día se recoje en un mismo envase limpio y se puede conservar en la heladera por 24 o 48 horas. Si utilizas un freezer (En el freezer se conserva por más de tres meses) debes descongelar bajando la cadena de frío, y entibiando a baño maría. La leche que el bebé no tome debe descartarse.
(9) Amamantar a los hijos es un trabajo de familia.
(10) La leche de la madre es el mejor alimento para el bebé, y ningún alimento preparado puede reproducir sus propiedades.
La leche materna satisface mejor las necesidades nutricionales del bebé, está siempre disponible, a la temperatura ideal, libre de contaminación, y es la única que le brinda al bebé protección inmunológica.
Al amamantar, el estrecho contacto físico entre la madre y el bebé refuerza el vínculo afectivo y beneficia emocionalmente a ambos.
Fuente: Fundación Lacmat
(Bs. As.)
(1) Durante el embarazo es importante conversar con el medico que te asiste sobre el estado de tus pezones, formas posibles de parto, sobre tus deseos y temores o dudas que tengas al respecto.
(2) Para preparar, fortalecer y lubricar tus pezones sólo necesitas aire, leche, agua y sol.
(3) Los pezones planos o invertidos no impiden amamantar, el bebé a través de la succión será el mejor formador del pezón.
(4) Al apoyar suavemente el dedo índice por encima de la areola y sostener el pecho con los otros dedos, el pezón se dirige hacia delante o ligeramente hacia abajo, en una correcta posición.
(5) Es fundamental buscar una posición cómoda con la espalda y los brazos bien apoyados y distendidos. Coloca a tu bebé bien pegado y enfrentado a tu cuerpo “panza a panza” para que no tenga la cabecita girada.
(6) Una buena prendida evita grietas, verifica que los labios del bebé estén tomando una gran parte de la areola del pezón. Escucha a tu hijo tragar y ve que no se le hundan las mejillas; son señales fundamentales para saber que el bebé está comiendo.
(7) Podes seguir amamantando si te incorporas a tu trabajo. Dos semanas antes empezá a extraer la leche en la forma que te resulte más fácil y en los momentos de mayor producción, como después de cada mamada de noche o cuando sea conveniente.
(8) La leche extraída en el día se recoje en un mismo envase limpio y se puede conservar en la heladera por 24 o 48 horas. Si utilizas un freezer (En el freezer se conserva por más de tres meses) debes descongelar bajando la cadena de frío, y entibiando a baño maría. La leche que el bebé no tome debe descartarse.
(9) Amamantar a los hijos es un trabajo de familia.
(10) La leche de la madre es el mejor alimento para el bebé, y ningún alimento preparado puede reproducir sus propiedades.
La leche materna satisface mejor las necesidades nutricionales del bebé, está siempre disponible, a la temperatura ideal, libre de contaminación, y es la única que le brinda al bebé protección inmunológica.
Al amamantar, el estrecho contacto físico entre la madre y el bebé refuerza el vínculo afectivo y beneficia emocionalmente a ambos.
Fuente: Fundación Lacmat
(Bs. As.)