SENTIMIENTOS y EMOCIONES
Las pasiones suelen llevarnos de la nariz a cometer desastres. Pero la ignorancia de nuestras emociones puede convertirnos en personas aisladas, que sólo escuchan las razones de la razón. La verdadera inteligencia combina sabiamente el corazón y el cerebro, los impulsos y la reflexión.
Para algunas mujeres su vida profesional es exitosa, pero su vida privada es desastrosa. Van a la deriva, del sufrimiento al fracaso.
¿Por qué?... nos preguntamos. La respuesta está en las emociones; y en la capacidad para entenderlas y manejarlas.
La inteligencia emocional es parte de nuestra inteligencia global, una parte a menudo negada y desdeñada, opacada por el brillo de la razón, del coeficiente intelectual, más fácil de definir y medir.
La psicología en el estudio del comportamiento humano está combinando las sutiles y profundas relaciones que se entrelazan entre las emociones, los sentimientos y la mente racional.
¿Qué son las emociones?
En principio resultan criaturas elusivas, indomesticables, difíciles de describir. Según la sabiduría popular son habitantes del corazón y se oponen a la razón, que se asienta en la cabeza. Sin embargo, las emociones tienen su lugar en lo más profundo del cerebro y son una de las tantas herramientas modeladas por millones de años de evolución para guiarnos en el laberinto cotidiano. Son impulsos para actuar, planes instantáneos para enfrentarnos a la vida, un mapa de rutas muy útiles en situaciones difíciles.
Las emociones y las intuiciones guían nuestra respuesta inmediata en situaciones de peligro. Así, el miedo – que no es zonzo, como se dice – nos prepara para la lucha o para la huida. La tristeza nos invade tras un hecho doloroso, con la consiguiente caída de la energía y el entusiasmo.
Las emociones son entonces una combinación de sentimientos que junto con el razonamiento debería llevarnos a buen puerto.
Hay siete emociones primarias, a saber:
IRA: La sangre fluye a las manos, y así resulta más fácil tomar un arma o dar un golpe; el ritmo cardíaco se eleva, lo mismo que el nivel de adrenalina, lo que garantiza que se podrá cumplir cualquier acción vigorosa.
MIEDO: La sangre va a los músculos esqueléticos, en especial a los de las piernas, para facilitar la huida. El organismo se pone en un estado de alerta general y la atención se fija en la amenaza cercana.
FELICIDAD: Aumenta la actividad de los centros cerebrales que inhiben los sentimientos negativos y pensamientos inquietantes. El organismo está mejor preparado para encarar cualquier tarea, con buena disposición y estado de descanso general.
Las pasiones suelen llevarnos de la nariz a cometer desastres. Pero la ignorancia de nuestras emociones puede convertirnos en personas aisladas, que sólo escuchan las razones de la razón. La verdadera inteligencia combina sabiamente el corazón y el cerebro, los impulsos y la reflexión.
Para algunas mujeres su vida profesional es exitosa, pero su vida privada es desastrosa. Van a la deriva, del sufrimiento al fracaso.
¿Por qué?... nos preguntamos. La respuesta está en las emociones; y en la capacidad para entenderlas y manejarlas.
La inteligencia emocional es parte de nuestra inteligencia global, una parte a menudo negada y desdeñada, opacada por el brillo de la razón, del coeficiente intelectual, más fácil de definir y medir.
La psicología en el estudio del comportamiento humano está combinando las sutiles y profundas relaciones que se entrelazan entre las emociones, los sentimientos y la mente racional.
¿Qué son las emociones?
En principio resultan criaturas elusivas, indomesticables, difíciles de describir. Según la sabiduría popular son habitantes del corazón y se oponen a la razón, que se asienta en la cabeza. Sin embargo, las emociones tienen su lugar en lo más profundo del cerebro y son una de las tantas herramientas modeladas por millones de años de evolución para guiarnos en el laberinto cotidiano. Son impulsos para actuar, planes instantáneos para enfrentarnos a la vida, un mapa de rutas muy útiles en situaciones difíciles.
Las emociones y las intuiciones guían nuestra respuesta inmediata en situaciones de peligro. Así, el miedo – que no es zonzo, como se dice – nos prepara para la lucha o para la huida. La tristeza nos invade tras un hecho doloroso, con la consiguiente caída de la energía y el entusiasmo.
Las emociones son entonces una combinación de sentimientos que junto con el razonamiento debería llevarnos a buen puerto.
Hay siete emociones primarias, a saber:
IRA: La sangre fluye a las manos, y así resulta más fácil tomar un arma o dar un golpe; el ritmo cardíaco se eleva, lo mismo que el nivel de adrenalina, lo que garantiza que se podrá cumplir cualquier acción vigorosa.
MIEDO: La sangre va a los músculos esqueléticos, en especial a los de las piernas, para facilitar la huida. El organismo se pone en un estado de alerta general y la atención se fija en la amenaza cercana.
FELICIDAD: Aumenta la actividad de los centros cerebrales que inhiben los sentimientos negativos y pensamientos inquietantes. El organismo está mejor preparado para encarar cualquier tarea, con buena disposición y estado de descanso general.
AMOR: Se trata del opuesto fisiológico al estado de “lucha o huye” que comparte la ira y el miedo. Las reacciones parasimpáticas generan un estado de “calma y satisfacción” que facilita la cooperación.
SORPRESA: El levantar las cejas permite un mayor alcance visual y mayor iluminación en la retinas, lo que ofrece más información ante un suceso inesperado.
DISGUSTO: La expresión facial del disgusto es igual en todo el mundo (labio superior torcido y la nariz torcida) y se trataría de un intento primordial por bloquear las fosas nasales para evitar el olor nocivo o escupir un alimento perjudicial.
TRISTEZA: El descenso de la energía tiene como objeto contribuir a adaptarse a una perdida significativa (resignación).
Luego; hay cinco componentes de la inteligencia emocional, que son:
CONOCER LAS PROPIAS EMOCIONES: La conciencia de uno mismo (el reconocer un sentimiento mientras ocurre) es la clave de la inteligencia emocional. Una mayor certidumbre con respecto a nuestras emociones es una buena guía para las elecciones vitales, desde casarse hasta optar entre un trabajo u otro.
MANEJAR LAS EMOCIONES: Se basa en la capacidad anterior. Las personas que saben serenarse y librarse de la ansiedad, irritación o melancolías excesivas, se recuperan con mayor rapidez de los reveses de la vida.
AUTOMOTIVACION: Las personas que saben controlar la impulsividad y esperar para obtener su recompensan, cumplen con sus objetivos y están conformes con sus logros.
EMPATÍA: La capacidad para reconocer las emociones de los demás, saber que quieren y que necesitan, es la habilidad fundamental para establecer relaciones sociales y vínculos personales.
MANEJAR LAS RELACIONES: Esto significa saber actuar de acuerdo con las emociones de los demás: determinan la capacidad de liderazgo y popularidad.
El manejo de las emociones y de los sentimientos es decisivo en la exposición de nuestras ideas y en la realización de nuestras propias vidas.
Fuente: Guadalupe Henestrosa