DIABETESLa diabetes es una enfermedad que tiene un sin fin de complicaciones para las personas, y muchas de ellas en el mundo ignoran que la padecen.
Es una enfermedad de alto costo social, aún en los casos más benignos; y la obesidad es un antecedente directo de la misma.
La diabetes no duele, por lo tanto deben reconocerse sus síntomas, aún en aquellas personas que creen que no la padecen.
Su origen es dudoso, se sabe que es una enfermedad hereditaria y algunos síntomas para descubrirla en aquellas personas que creen que no la padecen son: un gran flujo de orina, acompañado de mucha sed y un apetito voraz que, no obstante de ser saciado, hace parecer que lo ingerido desaparece del cuerpo en forma inmediata.
La gran cantidad de orina puede superar los 10 litros en un día. Si la orina es rica en glucosa (azúcar) con sabor a miel; la diabetes se denomina “mellitus”, si no tiene ese sabor, la diabetes se llama “insípida”. Siendo la primera la que se da con más frecuencia en los seres humanos.
La diabetes trae como consecuencias ataques cerebrales, ceguera, ataques al corazón, problemas renales crónicos, impotencia en los hombres, gangrena y amputación de falanges o miembros de la persona.
Esta enfermedad es un trastorno de la nutrición, debido a una insuficiente producción de la hormona insulina por el páncreas, que afecta el aprovechamiento de los hidratos de carbono.
Los diabéticos que no son insulinodependientes representan el ochenta por ciento (80 %) de los casos. En general estas personas son obesas y superan los 40 años de edad. Cuando hay exceso de peso, el páncreas debe secretar tres o cuatro veces más insulina de lo normal.
La relación entre diabetes y alimentación es muy importante siempre; más en aquellas personas con tendencia a engordar fácilmente, y que están superando la barrera de los cuarenta años.
La dieta de un diabético tiene pequeñas diferencias con las que debe seguir una persona normal. El diabético debe ingerir una cantidad de calorías adecuada a su edad, sexo y actividad; con una menor cantidad de hidratos de carbono.
En caso de chicos y jóvenes se puede admitir la ingesta de huevos, carnes y quesos (de acuerdo al cuadro clínico) para garantizar el aporte proteico adecuado sin desconocer que parte de esas proteínas se transforman en hidratos de carbono.
El diabético debe racionar sus comidas en 4 ingestas diarias (desayuno, almuerzo, merienda y cena), aconsejando a los insulinodependientes, y más en los jóvenes, una colación nocturna extra, es decir un agregado de alimentos hidrocarbonados (20 gramos aproximadamente) antes de acostarse, para evitar una hipoglucemia durante el descanso nocturno.
El control de la sal y consumo del agua se da en pacientes que sufren insuficiencias cardíacas o renales. La ingesta de fideos en forma controlada se da en aquellos pacientes con menos dificultades.
El diabético debe acostumbrarse a un régimen de alimentación que debe ser observado en forma permanente, pero que en ningún caso se agrava si no hay excesos en las comida.
Por lo tanto: la alimentación puede influir en la iniciación de esta enfermedad, en aquellas personas que tienen una predisposición hereditaria; como en el equilibrio metabólico de pacientes con diabetes ya declarada.
Fuente:
Lic. Cecilia Kemerer
Nutricionista